Con la llegada del invierno llegan también la temida gripe y los resfriados. Ambas son de origen vírica y los síntomas pueden llevar a la confusión, pero el tratamiento es distinto. Para saber cómo actuar hay que estar atento a las diferencias entre ambos casos.

La sintomatología del resfriado va desde la congestión nasal o los ojos llorosos y las molestias e irritación de garganta. Los estornudos suelen ser sintomáticos de un resfriado, al igual que las secreciones nasales, algo que en la gripe no suelen aparecer.  La mejor opción para tratar un resfriado es tomar paracetamol para aliviar las molestias. Los remedios caseros como el limón, la miel o los lavados nasales con agua de mar también pueden servirte de alivio.

La gripe por el contrario tiene una sensación de malestar generalizado, incluyendo fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de cabeza y tos seca. Para combatir a la gripe lo mejor es tomar un antigripal que contenga analgésicos y antipiréticos.

Para la gripe puede ser eficaz la vacunación, especialmente en los grupos de riesgo como los ancianos o personas que puedan sufrir complicaciones médicas con la gripe.

Remedios para prevenir y combatir resfriados y gripes

Es importante para que no se extiendan las infecciones víricas seguir los siguientes consejos:

  • Estar en reposo en la cama cuando se presenten los síntomas.
  • Cubrirse la nariz con un pañuelo para estornudar.
  • Evitar tocarse la nariz y luego llevársela a la boca.
  • Evitar las aglomeraciones de gentes y los ambientes cargados.
  • Beber líquidos de forma frecuente para combatir la deshidratación, especialmente si se tiene fiebre, y para fluidificar las secreciones.
  • No utilizar antibióticos sin consultarlo antes con el médico. En la mayor parte de las ocasiones este tipo de fármacos no sirve para nada.
  • Para aliviar la congestión nasal es aconsejable dormir con la cabeza elevada.
  • Lavarse con agua tibia y sal las fosas nasales

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