Se confirman los datos avanzados por el Instituto Nacional de Estadística y la economía española creció un 0,7 por ciento entre los meses de julio y agosto de este año, una décima menos en los trimestres anteriores.

Si se compara el crecimiento respecto al mismo periodo del año anterior, es de un 3,2 por ciento, dos puntos por debajo respecto a 2015.

La causa de este ligero parón se debe, según el INE, en gran parte a la moderación del consumo de los hogares y la bajada en la inversión.  En concreto el gasto en los hogares españoles llegó al 2,8 por ciento, lo que supone cuatro décimas menos que en el trimestre anterior.

También las exportaciones de bienes y servicios bajaron su ritmo de crecimiento de un 6,4 por ciento al 2,8 por ciento, mientras que las importaciones de bienes y servicios sólo computaron un 0,9%, algo más de cuatro puntos respecto al segundo trimestre que registró un 5,1 por ciento.

El gasto público y el empleo entre los responsables de la subida

Los que sí registraron un aumento del consumo final fueron las administraciones públicas, que registraron seis décimas más que en los tres meses anteriores. Las cifras que también contribuyeron al crecimiento del PIB fueron los datos del empleo, que aumentaron un 2,9 por ciento, un 0,1 por ciento más que en el trimestre anterior.

La subida en la contratación de personas junto a la reducción de la tasa de las medias jornadas tuvo como consecuencia que la tasa anual del número de horas trabajadas permanezca en un dos y medio por ciento. El salario de los trabajadores también se mantuvo sin cambios, dentro de la tasa anual del 3,3 por ciento.

Con la subida del PIB de este último trimestre se encadenan ya doce trimestres de subidas con lo que se han registrado crecimientos superiores al tres por ciento.

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