AP Photo/Gregorio Borgia

El desconcierto continúa en Europa y el resultado del referéndum de Italia ya no puede considerarse “contra todo pronóstico” ya que el voto antiestablishment parece campar a sus anchas por toda Europa. Una gran mayoría del electorado italiano se movilizó, más de un setenta por ciento, y dio su opinión: no.

El hasta ahora primer ministro italiano Matteo Renzi presentó la dimisión tras conocer el resultado del  referéndum, donde la reforma de la Constitución fue rechazada por el 59,11 por ciento de los votos frente al 40,89 por ciento que votaron por el sí.  Media hora después de la medianoche Renzi comparecía en público y declaraba haber perdido por lo que presentaba la dimisión de forma inminente ya que había comprometido su futuro como político con el resultado del referéndum.

Entre los 47 cambios propuestos se encontraban la pérdida del peso del senado; una nueva ley electoral con una doble vuelta, al igual que sucede en Francia; la supresión de las provincias; la pérdida de peso específico de las autonomías en temas fiscales, energético e infraestructuras y la agilización de las leyes.  Sin embargo las consecuencias más inmediatas podrían verse en el campo económico. Si se dispara la prima de riesgo los bancos italianos podrían entrar en una situación delicada, similar a la que hace unos años vivió España.

Europa contiene el aliento

De momento Europa contiene el aliento en espera de los próximos acontecimientos que puedan suceder en los próximos días. Lo que menos le conviene a la Unión Europea en un panorama de más inestabilidad tras el Brexit y lo que parece de momento una imparable subida de la ultraderecha. De momento Francia y Alemania preparan su elecciones a la presidencia de 2017 con la lección aprendida de que en los tiempos que corren nada se peude dar por sentado.

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